La era de los mini influencers

Escrito por el Sep 8, 2017 en Blogs

 

 

La era de los mini influencers

En los últimos dos años el marketing de influencers se ha disparado. Soy consciente que lo de invitar por la patilla o enviar producto ya se llevaba haciendo mucho tiempo con la prensa, pero digamos que en los dos últimos años de pronto todo el mundo que publica en Internet es influencer y merece ser agasajado solo por el hecho de estarlo, y muchas veces sin presentar credenciales.

Una búsqueda rápida en Twitter nos devuelve casos como el de Tapas 2.0 a quien han ofrecido, a cambio de 100€ más una cena para dos personas, una foto en Instagram. Escribe el cocinero indignado en esta red social quejándose de esta circunstancia, que ya os digo yo, se da cada vez más entre personas que tienen más o menos influencia en Internet y que tienen más o menos cara dura.

Cómo seleccionamos a un influencer para una campaña

En mi trabajo, hablo con bastantes influencers y organizo con ellos y ellas campañas, visitas, sorteos… adaptados a las necesidades de cada cliente, pero lo cierto es que antes de enviarle un listado a la marca interesada, hacemos un estudio profundo y pormenorizado para averiguar quiénes serán los mejores embajadores de sus productos o servicios. Ya os he contado en varias ocasiones que la selección no puede ser a la ligera, y que se valoran diferentes factores a la hora de elegir a una persona: número de seguidores, proporción de interacciones, antigüedad en Internet, tipo de publicaciones, y por supuesto tarifas.

Lo que me está sucediendo en los últimos meses es que las pymes no son capaces de pagar los cachés de los influencers grandes. Entiendo por gran influencer esa persona que todo el mundo sabe quién es. Suelen tener cientos de miles de seguidores, cuando no millones, a las que cuando te diriges a ellas te mandan unos presupuestos con bastantes ceros además de productos gratis. Y una pyme no puede llegar a pagar tanto.

micro influencers

Hago un inciso para explicar que sí hay algunas con muchísimos seguidores que te escuchan, te comprenden y alguna hasta accede a bajarse el sueldo o a no cobrar directamente porque cree en tu proyecto.

Así pues, ¿cuál es la solución de la pyme? Mi solución suele ser contactar con varios influencers diferentes de menor tamaño y que pueden ser más relevantes para el público objetivo al que queremos contactar. En vez de apostar por una persona que tiene un millón de seguidores, llegaremos a mucha gente y más afín si buscamos a cuatro o cinco personas, con a lo mejor diez o veinte mil seguidores y que sean muy relevantes en el campo en el que queremos destacar.

De este modo conseguimos más interacciones (si os fijáis en la proporción de interacciones con las personas que tienen más de un millón de seguidores veréis que tampoco es para tirar cohetes) y más alcance especializado. Porque al final no se trata de que te vea todo el mundo, sino que basta con que te vea la gente para la que es relevante tu servicio o producto. Y ahí son imbatibles los mini influencers.

Ventajas de los mini influencers

Además de más interacciones y un alcance, no sé si mayor, pero sí más certero, estos micro influencers pueden convertirse en embajadores de tu marca y recomendarla a sus amigos. También es más fácil volver a acceder a ellos en el futuro ya que al ser más pequeños tienen sus redes sociales más libres de posts patrocinados.

Otro tema del que no se habla mucho a la hora de tratar con micro influencers es que dan muy buen feedback. Como tienen más tiempo para dedicarte, suelen dar consejos muy buenos acerca de cómo mejorar tu producto o servicio, ya que además conocen a otras marcas que hacen cosas similares a la tuya y te pueden contar estrategias que no se te habían ocurrido.

En resumen, yo creo que estamos ante la era de los mini influencers y tenemos muchas cosas que aprender.

6 Comentarios

  1. Yo la verdad es que no entendí muy bien la indignación del cocinero de marras en este caso concreto. Eran 100 euros, que no era una cosa que fuera una locura, proporcionaba datos que así a priori no parecían de “me leen tres y de ellos dos son familia”, feedback y parecía la cosa medianamente seria. Nunca me arriesgaría a decir que le diría que sí porque hay que hacer exactamente lo que tú dices: pensar en nuestra estrategia, a quién queremos llegar, qué vamos a conseguir, si vamos a rentabilizar la inversión etc… sin eso no se puede tomar una decisión en condiciones. Pero sí que sé que 1) al menos escucharía y 2) no me indignaría por que me lo propusieran. Puede ser que sí, puede ser que no, pero me pareció super desproporcionado.
    In my opinion

    • Bueno, yo creo que depende de varias cosas, de si el cocinero está acostumbrado a tratar con influencers y la manera en la que esta persona se dirigió a él. También depende de si es una blogger de moda o de gastronomía (posiblemente si fuera de los segundos él estaría a priori más interesado en invertir)… No sé, de muchos factores.
      Es difícil que una blogger llegue a puerta fría, pida un servicio gratis más cien euros y se lo den a la primera si normalmente no lo hacen. Yo escucharía, por supuesto, pero a lo mejor si la chica no es de mi rama, si no tiene unos datos para tirar cohetes y si ha entrado como un elefante en una cacharrería pues a lo mejor también recomendaría no hacer la inversión. O le diría al restaurante que intentara re-negociar por un precio que le pareciera justo en relación con los resultados 🙂

  2. Estoy con walweska, no entiendo la indignación del cocinero, que por cierto es de mi ciudad, es una oferta más la valoras y si no te interesa pues fin.

    Al igual que tampoco he entendido muchos comentarios apoyándolo, que si es una jeta, que menudo morro… (la influencer) pues no, al final es su trabajo y todo el mundo cobra por el suyo, no?

    • Como le digo a Sara, pues depende de las formas que tuviera la chica y si era de gastronomía o de otra rama. Entiendo que para las bloggers llegar a puerta fría es difícil pero me da la sensación que no se ha manejado bien por ambos lados.

  3. Como comentaba en Linkedin, me gusta el apelativo de mini-influencers y estoy de acuerdo con lo comentado. Yo, escribiendo para el Barcelona City Blog, tengo la oportunidad de realizar diversas actividades y considero que siempre acabo dando más de lo pactado, pero lo hago con gusto.
    En cuanto a lo del polémico cocinero, he buscado en Internet algo más de información y leyendo frases del tipo que “me jode” que alguien coma gratis en su restaurante, creo que está todo dicho… Yo he hecho a veces propuestas para el blog y no se me han aceptado, otras me han regateado (y hemos llegado o no a un acuerdo, según condiciones) y también al revés, a mí me han ofertado cosas que no me interesaban.

    • Yo creo que tiene que haber un quid pro quo, y si ambas partes están contentas con el trato, llevarlo a cabo. Todo con el pacto por delante y con buena educación, por eso me pregunto si el problema con el blogger del ejemplo era que no había habido buena comunicación. 🙂

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